El proyecto plantea un complejo hotelero de arquitectura contemporánea, organizado en varios volúmenes articulados en torno a un gran espacio central que actúa como plaza y núcleo de relación del conjunto.
La composición combina piezas longitudinales macladas en una zona central, configurando una imagen arquitectónica equilibrada y representativa. La fachada incorpora un ritmo de huecos modulados con elementos de color que aportan identidad y dinamismo al conjunto, mientras que los grandes paños acristalados refuerzan la transparencia y la relación entre interior y exterior.
El diseño prioriza la claridad funcional, la iluminación natural y la integración paisajística, complementándose con zonas exteriores ajardinadas y áreas deportivas, configurando un complejo hotelero moderno, abierto y orientado al confort del usuario.